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El Divorcio y el Segundo Matrimonio - Samuel Clark

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Ofrezco a mis hermanos de la comunidad mi estudio bíblico sobre el Divorcio y el Nuevo Matrimonio porque:

1) es un tema que nos inquieta por el número creciente de personas que están ante esta situación;

2) circulan varios libros que ofrecen su posición para cristianos modernos;

3) hay diferentes versiones sobre lo que este servidor cree, y quiero dejar bajo mi firma los resultados de un estudio largo y arduo.

Nunca he pasado tanto tiempo estudiando un tema. Afecta a muchos de mis hermanos queridos y siento una gran responsabilidad de comunicarles lo que he encontrado. Tuve que cambiar mi posición de polo a polo. Creía que debía de leer las obras de otros más sabios en vez de hacer mi propia investigación de las Escrituras. Pero llegó el día cuando ya no pude confiar en esos libros por ciertos errores que vi en su procedimiento: buscaban en las Escrituras una salida de circunstancias culturales en vez de encontrar primero lo que dice Dios y luego aplicar esa enseñanza a las situaciones difíciles de su cultura.

Decidí estudiar primero, frase por frase, palabra por palabra, las enseñanzas del Señor Jesucristo en los cuatro pasajes de los Evangelios, como base absoluta de la verdad. Descubrí que El puso una norma para Sus discípulos que era mucho más alta y difícil de lo que Dios había permitido en el Antiguo Testamento. Nosotros somos del Nuevo Testamento y tenemos ventajas y bendiciones que aquellos no tuvieron, y hemos de presentar al mundo una manifestación mucho más exacta de la voluntad de Dios para el individuo, el matrimonio, el hogar y la Iglesia.

Luego busqué en las cartas de Pablo lo que las primeras iglesias creían y practicaban. Encontré que no hay diferencia entre los Evangelios y las Epístolas cuando uno no interpreta los pasajes de acuerdo con sus ideas preconcebidas.Dos Exhortaciones

Les exhorto a hacerse unas preguntas antes de leer mi estudio:

    ¿Es la Biblia la Palabra inspirada de Dios? (II Tim. 3:16,17)
    ¿Es Cristo Cabeza y Señor de Su Cuerpo y Reino? (Ef. 4:15; 5:23)
    ¿Es la voluntad de Dios la norma para el cristiano y la Iglesia? (Ef. 5:15-17)

Si sus respuestas son “sí”, su responsabilidad es saber, creer y obedecer lo que Dios manda en cada situación de la vida. Les pido que lean con cuidado y con corazón abierto la exégesis de los pasajes, y luego que sean nobles como los bereanos que escudriñaron cada día las Escrituras para ver si las cosas eran como decía San Pablo, o no. (Hechos 17:11)

Mi segunda exhortación es que no permitan que esta doctrina sea motivo de división. Yo amo y acepto a mis hermanos quienes, después de su propio estudio, llegan a tener una opinión diferente en ésta u otra doctrina no esencial para la salvación (véase Efesios 4:4-7 para una lista de las doctrinas esenciales). El diablo quiere destruir nuestra comunidad y nuestra efectividad. No dejen que Satanás aproveche sus convicciones personales para hacerlo. Necesitamos resistirle con un compromiso fuerte de trabajar para la multiplicación espiritual de nuevos cristianos, discípulos fuertes, y obreros para la obra espiritual.

Samuel Clark G.
Maracaibo, Venezuela
15/XI/87


El Divorcio y el Segundo Matrimonio

(Un Estudio de los Pasajes Claves del Nuevo Testamento)

Introducción

La gravedad del tema hoy en día, por la desintegración moral y espiritual del mundo moderno tan influenciado por la cultura pos-cristiana de los países occidentales, exige de los líderes cristianos una enseñanza clara para frenar entre nosotros el concepto mundano sobre el significado del matrimonio. Para esto necesitamos estudiar los pasajes que dan los principios bíblicos que nos hacen entender cuál es la voluntad de Dios en este campo. Vamos a verlos en su orden cronológico para no correr el riesgo de sacarlos de su contexto cultural y didáctico. Pido la atención que merece la Palabra de Dios sobre este tema importante, tanto para los que somos casados como los que contemplan el matrimonio. Trataré de aclarar dos preguntas: ¿Qué dicen las Escrituras? Y ¿Qué significan para nosotros? Reconozco que hay diferencias de opinión en la Iglesia, con famosos comentaristas en diferentes posiciones, y no quiero dar la impresión de que lo que digo es “toda la verdad”, sino como yo lo veo, lo entiendo, y lo creo después de muchos años de estudiar el asunto y mucha lectura de estudios de otros. Como siempre, invito a todos a comentar, corregir o sugerir lo que creen es la interpretación más fiel al Espíritu que inspiró las Escrituras, nuestra única norma para la vida.

Mateo 5:31,32
“También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio. Pero Yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación1, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada comete adulterio.”

A. Contexto

Está en la sección denominada el Sermón del Monte que no está incluida en el relato de Lucas 6 ni más tarde en Lucas 12, un sermón similar pero en Judea en vez de Galilea. Sin duda Cristo habló de este tema muchas veces debido a su importancia. No podemos saber a ciencia cierta si Mateo incluye esta sección aquí como ejemplo de los mensajes de enseñanza del Señor, o si es parte de aquel mensaje original en el segundo año de Su ministerio como instrucción básica para Sus discípulos recién nombrados (Lc.6:12-19ff).
Lo que sí es claro es que forma parte de una comparación entre la Ley de Moisés (la letra) y Sus normas (el espíritu original y verdadero de esas palabras) para todos los que quieren ser Sus discípulos. Después de comentar sobre la ira y el adulterio, habla sobre el divorcio. Es de importancia notar que Su norma sobre el adulterio incluye los pensamientos y la aplicación tan severa que El nos manda. Muestra que ningún precio sería demasiado grande a la luz de la seriedad del asunto: o entrar a la vida como tuerto o manco, o perder todo el cuerpo en el infierno. Esto quiere decir que un discípulo de Cristo no vive ya como el resto del mundo, codiciando con los ojos, tirando piropos con la lengua, tocando con las manos. Aunque no es literalmente una cirugía, sí es una cirugía espiritual de una decisión moral que acepta identificarse con Cristo en Su muerte. De esta manera el cuerpo de pecado, que el viejo hombre usaba, es “desactivado” porque ha sido crucificado con Cristo. Esta es la realidad eterna que un cristiano puede experimentar por la fe. Pero tiene que querer (decidir) experimentarla, negarse a sí mismo y llevar su cruz cada día (Lucas 9:23). Así, no va a ser un adúltero sino un santo que participa de la naturaleza divina, “habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (II Pedro 1:4).

1Nota: “adulterio” no “fornicación” en v.27,28. Sólo los casados lo cometen.

B. Análisis de las palabras y frases claves

1. “Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio”
Cristo está citando Deuteronomio 24:1-4 solamente en cuanto a la interpretación de los rabinos en cuanto a la forma legal de obtener un divorcio: escribirle una carta, ponerla en su mano y expulsarla de su casa. El divorcio era común y fácil, aunque muchos rabinos no enseñaban que deberían divorciarse sino guardar el matrimonio sagrado. Lo que fue dado para proteger a la mujer fue usado muchas veces para abusar de ella.

Tenemos que establecer algunos hechos:

El divorcio era permitido en el Antiguo Testamento, pero también la poligamia, el concubinato, la esclavitud, etc. No es razón para tenerlo nosotros.
Era relativamente fácil de lograr: carta = algo escrito
Ambos podían casarse de nuevo legalmente (pero no juntarse los dos cónyuges originales jamás).
Aunque no era ni enseñado ni recomendado, era común y las razones llegaban a lo ridículo. “Me quemó mis huevos.”
Repudiar es una palabra que aparece en Deu. 24. Quiere decir “desatar” y su implicación es un divorcio legal que separa lo que estaba unido. Se traduce otras veces despedir, soltar, despachar. Es la palabra que Mateo usa para describir lo que José iba a hacer cuando encontró que María, desposada con estaba encinta (Mateo 1:19). Pensaba “soltarla” secretamente para no avergonzarla (y mucho menos despreciarla). Esto muestra que la Ley de Deuteronomio no se aplicaba al pie de la letra en el tiempo de Jesús aun por los que eran “justos”. La antigua Ley demandaba apedrearla.

2. “a no ser por causa de fornicación”
Esta es palabra que Cristo usó, no la de Deu. 24:1-4 (“cosa indecente”). Es un error volver a la Ley para ver las causas que los judíos permitían para divorcios. Jesús, como hizo con la ira y el adulterio, está dándonos una nueva norma como cristianos. El Señor no cambia la Ley sino le da su verdadero significado.

La pregunta es: ¿Qué entendían los judíos que querían ser Sus discípulos? Era a ellos (y a nosotros) que estaba hablando, no a los inconversos o a los religiosos con sus interpretaciones ridículas de la frase “cosa indecente”. Naturalmente, la palabra fornicación tiene un trasfondo antiguotestamentario que es a la vez muy amplio y también técnico o específico. Hay un significado igual en el griego del Nuevo Testamento.

El A.T. usa la palabra ZAHAN para describir la prostitución (sexual y espiritual, a veces mezcladas en la idolatría de Canaán), el adulterio y el sexo prematrimonial (Gén.38:24; Ez.16:32ff; Os.3:1-3; Deu.22:13-22).

El N.T. usa la palabra PORNIA para describir el sexo ilícito y perverso como la prostitución (I Cor. 6:13- 18), el incesto (I Cor. 5:1), el sodomismo (Judas 7) en sentido espiritual que también podría ser sexual, la idolatría pagana (I Cor.10:8; Apoc.2:14,20,21; 14:8; Heb.2:16), y el sexo premarital (I Cor.7:2).

Su significado amplio es todo sexo que no es aceptado dentro del matrimonio como Dios lo ordenó. Su significado técnico moderno es el sexo premarital. No es posible asignarle el significado técnico de un solo tipo de pecado sexual por las siguientes razones lógicas, bíblicas e históricas:

No se usa así en las Escrituras, ni el A.T. ni el N.T.
Es una palabra elástica para dar más significado en un área que tiene muchas posibilidades.
En el N.T. siríaco (arameo) la palabra en este versículo es “adulterio”, no fornicación.
Los llamados “padres” de la iglesia cristiana durante los primeros cinco siglos consideraban esta palabra en el sentido de infidelidad en el matrimonio (adulterio).
Está hablando de la causa de un divorcio y la unión con otra persona que no sea el cónyuge, efectivamente rompiendo la unión original por la unión con otro.
Aquí tenemos que ser fieles a la Palabra de Dios y no tratar de hacer una interpretación más fácil ni más difícil que la misma Palabra nos enseña.

Resumiendo hasta aquí, Cristo prohibe el divorcio con una sola excepción, un pecado ilícito que de hecho ha roto la unión que representa el matrimonio, tanto en lo físico como en lo espiritual. En otras palabras, nadie tiene que seguir casado con uno que es infiel a sus votos y la realidad que Dios ha establecido. Es necesario para proteger al que sí quiere ser fiel de una infidelidad y rebeldía contra Dios.

3. “hace que ella adultere”
Esto quiere decir que al dejar a la mujer desprotegida y sin proveedor, si ella se une a otro, esa unión es adulterio porque sigue siendo la mujer de otro. El pecado de Herodes al tomar a Herodías por esposa fue reprendido por Juan Bautista. “No te es lícito tener la mujer de tu hermano.” Basado en Lev.18:16 y 20:21, ese pecado fue incesto y prohibido como “cosa indecente” (la misma palabra de Deu.24:1 en Lev.18 se traduce “descubrir la desnudez”). Juan no usaba la nueva norma de Jesucristo sino la antigua de la Ley. Cristo afirma que la mujer que se casa, después de divorciarse, otra vez está adulterando. ¡Cuántas adúlteras hay en el mundo hoy! (Muchas ignorantemente, otras a sabiendas.)

4. “y el que se casa con la repudiada comete adulterio”
Quiere decir la repudiada que fue divorciada por cualquier causa. No puede casarse otra vez sin adulterar y hacer que su nuevo esposo adultere. Otra vez, es la norma de Cristo y no la de la Ley que permitía cuántos matrimonios que uno quisiera, inclusive al mismo tiempo (poligamia). Nosotros seguimos la ley de Cristo. No podemos usar las normas del mundo, la ley civil, ni del Antiguo Testamento sino la Palabra de nuestro Señor. ¡Cuántos adúlteros hay hoy en día!

C. Resumen
Siguiendo el significado claro y sencillo de este pasaje, vemos que el divorcio es permitido solamente por una causa, la fornicación (cualquier relación sexual ilícita) porque efectivamente rompe la unión con el cónyuge. También es claro que el nuevo matrimonio está prohibido, tanto para la mujer divorciada como para el hombre que quisiera casarse con ella.

Esta interpretación es correcta gramaticalmente porque la cláusula “por causa de fornicación” modifica el verbo “repudiar” y no “casarse”. Históricamente es lo que la iglesia enseñó por cinco siglos y prohibieron un nuevo matrimonio. Sólo un maestro, que escribió entre 366-383 entendió este pasaje como un permiso para que la parte “inocente” se casara otra vez, que es un punto de vista moderno de comentaristas que no toman en consideración el significado histórico y gramatical.

Nota. No es posible siempre evitar el divorcio, pero el cristiano debe “aborrecerlo” como Dios mismo (Mal. 2:16) y tratar de evitarlo en todo lo que pueda. Nunca debe buscarlo a menos que haya otra relación sexual que ha tomado el lugar de la relación original y ha roto la unión que Dios había hecho, y finalmente no casarse de nuevo aunque la causa del divorcio haya sido aceptable ante Dios.

¿Por qué no puede la parte inocente casarse de nuevo? La gracia de Dios puede convertir o corregir al que fue infiel si hay paciencia, fe y amor en la persona ofendida. Dios puede hacer milagros en respuesta a la oración de uno que le obedece. Si se casa con otro(a), es definitivo y permanente, no hay esperanza de un arreglo. ¿Difícil? Sí. ¿Imposible? ¡No! ¡Cuánto podría hacer Dios si Sus hijos le obedecieran!

Lucas 16:18
“Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra adultera; y el que se casa con la repudiada del marido adultera.”

A. Contexto
Cristo anda en Perea, el territorio de Herodes. Es el último año de Su ministerio público en que ha tenido muchos choques con sacerdotes, escribas, fariseos y saduceos. Dedica más tiempo al entrenamiento de Sus doce apóstoles y de otros discípulos en los lugares donde ha ministrado. Le falta poco tiempo porque Su muerte se asoma en el horizonte. En un día cuando al enseñar a Sus discípulos (v.1) dirige unas palabras a los fariseos que estaban allí (v.14,15). Entre estas enseñanzas acerca de sus faltas e hipocresías, Jesús mete esta enseñanza sobre el divorcio.

Análisis de palabras y frases claves

“Todo el que repudia a su mujer”
Esta enseñanza es general. Empieza con la palabra “todo”, literalmente “todo el mundo”. El Señor no está hablando aquí del problema de la causa del divorcio como en Galilea, sino de los resultados de un divorcio, así que es para todo hombre.

“y se casa con otra, adultera” En Mateo 5 vimos que el casarse con una divorciada era cometer adulterio porque ella era de otro todavía. Aquí también el hombre divorciado que se casa con otra, comete adulterio. Esto pegó en el blanco en cuanto a Herodes y Herodías. Iba en contra de lo que Moisés había dicho. Notamos que no es el divorcio en sí que está en cuestión, pues, puede haber causa por él. Es el nuevo matrimonio que es adulterio porque son una carne todavía aunque están separados legalmente.

“el que se casa con la repudiada del marido adultera”
Es lo mismo que dijo en Mateo 6:32. Aquí tenemos que notar que Cristo hizo al hombre y a la mujer iguales en culpabilidad por casarse de nuevo.

Resumen
Aquí es claro que el casarse de nuevo después de divorciarse es un pecado contra el matrimonio. Es lo que la Biblia claramente llama adulterio. La razón porque no hay una cláusula de excepción como en Mateo, se debe a que Mateo estuvo allí y oyó esta excepción. Marcos y Lucas no la consideraban importantes porque no escribían principalmente a judíos. Esos tenían problemas con las causas aceptables de un divorcio legal por estar divididos en dos “escuelas rabínicas”: el famoso Hillel fue muy liberal y aceptaba casi cualquier cosa que el hombre quería mencionar. Shammai era más conservador y sólo aceptaba la infidelidad moral pero todos los maestros de Israel permitían a los divorciados casarse de nuevo. Aquí es donde Jesús era diferente y puso una norma altísima para frenar el divorcio.

Mateo 19:9
“ Cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación y se casa con otra adultera, y el que se casa con la repudiada adultera.”

Contexto
Se encuentra de nuevo en Perea, territorio de Herodes, quien posiblemente había oído lo que Cristo había dicho por un informe de Sus enemigos que planeaban Su muerte. Tal vez veían aquí una manera de librarse de este Mesías sin ensuciarse las manos. Es Su última jornada antes de dirigirse a Jerusalén donde iba a morir. El no tiene temor alguno de decir la verdad acerca de los temas de importancia eterna. Los fariseos llegan con una pregunta para tentarle sobre la causa legítima para que el hombre pudiera divorciarse de su mujer, diciendo en términos del rabí Hillel “por cualquier causa”. Así verían si El tomaría otra vez Su posición muy estricta como antes (tal vez hubo un espía de Herodes cerca). Jesús no cae en la trampa y contesta:

Volvió a la creación y la voluntad de Dios en cuanto al matrimonio como está expresado en Genesis 2:24.
Dijo que ya no son dos sino una carne y que lo que Dios juntó no debe ser separado por acto humano. Los fariseos objetan rápidamente y preguntan por qué Moisés había “mandado” dar carta de divorcio y divorciarse. Cristo contesta que fue por la dureza del corazón que lo había permitido, pero no fue así en el principio. Al volver al principio, a la creación, el que es el Creador y Señor de todo tiene todo el derecho de poner Sus normas como deberían de ser.

Análisis de palabras y frases claves

1. “Cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación y se casa con otra adultera” No hay nada nuevo aquí si recordamos que la cláusula “salvo por causa de fornicación” modifica el verbo “repudiar” y no se relaciona con “casarse”. Sigue diciendo como Mateo 5 que se puede divorciar sin cometer adulterio si es por una relación sexual ilícita que está causando el rompimiento de la unidad original.

2. “el que se casa con la repudiada adultera”
Es exactamente lo que había dicho antes. Si querían atraparle en una acusación de Herodes, ya lo lograron. Sí querían relacionarle con un rabí, no podían porque puso una norma diferente, la original.

Nota: La reacción de los apóstoles más tarde en casa fue de tanta sorpresa que dijeron que sería mejor no casarse. La respuesta de Cristo tiene que ver con la reacción de ellos. Les dice que el quedarse soltero no era para todos, que es un don de Dios para algunos.

Marcos 10:11,12
“Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella, y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro comete adulterio.”

Contexto
Es un pasaje paralelo a Mateo 19, así que es igual lo que vimos en ese pasaje.

Análisis de palabras y frases claves
1. “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella”
Lo único nuevo aquí es “contra ella”. ¿Quién es “ella”? Comete adulterio contra su esposa original porque todavía es una carne con ella. Comete adulterioi con la nueva mujer porque está uniéndose a ella en vez de su esposa verdadera.

2. “y si la mujer repudia a su marido” No era posible para judías iniciar el proceso del divorcio pero cuando tenían la carta de divorcio bajo la Ley de Moisés podían casarse legalmente otra vcez. Jesús pone otra norma para Su reino y no permite ni a la mujer ni al hombre casarse de nuevo, no importa quién sea la parte inocente.

Resumen
Mateo 19 y Marcos 10 afirman que es contra la voluntad de Dios casarse de nuevo después de divorciarse. El divorcio era permitido por la dureza del corazón y no porque era la voluntad de Dios. Lucas y Marcos, al no mencionar la cláusula de excepción, pudieran indicar que se puede divorciar por cualquier causa pero no casarse de nuevo. Mateo 5 y 19 aclaran esto, mostrando que sólo hay una causa aceptable para el divorcio: la fornicación. Lucas y Marcos hala del resultado de un divorcio: la prohibición de casarse de nuevo o de casarse con una persona divorciada por ser todavía una sola carne con su cónyuge original.Si esto parece estar fuera de la realidad moderna e imposible de practicar ahora, es porque nuestro mundo ha perdido su fundamento moral y espiritual, no porque estas enseñanzas son obsoletas. Tenemos que volver a las normas de Cristo y no cambiarlas a nuestra situación.

Romanos 7:2,3
“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive: pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.”

Contexto
Es muy importante notar que Pablo está usando el matrimonio como un ejemplo para aclarar la permanencia del señorío de la ley sobre el hombre mientras que él vive. Pero cuando morimos con Cristo mediante Su cuerpo en la cruz para pertenecer a Cristo y dar fruto para Dios, estamos libres de la Ley, no porque ella ha muerto sino porque aquel viejo hombre que éramos en Adan ha muerto. Ya somos nuevas criaturas en Cristo y como tal nos casamos con Cristo y El es nuestro nuevo Señor. Recordemos que la permanencia del matrimonio es una analogía para ilustrar esta verdad espiritual.

Análisis de palabras y frases claves

1. “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido”
No hay ninguna duda de que todas las leyes apoyan al matrimonio, pero la ley de Dios aun más. Aquí la palabra clave es “casada”. No toda mujer es sujeta a todo hombre (chauvinismo), sino la casada es sujeta a su marido. Claro está que esto toma en cuenta de que hay mujeres que se divorcian y legalmente no están sujetas a sus maridos, ni bajo la ley judía. Pero si entendemos el espíritu de las palabras el asunto es más serio. Pablo está afirmando que no hay libertad de aquel marido aunque la mujer se haya divorciado. Puede estar viviendo ella en otra casa, otra ciudad u otro país, pero debería estar con su marido. Ese es su lugar y no con otro, ni siquiera sola, separada de él. Claro que no siempre podemos hacer todo lo que debemos debido a las circunstancias reales de la situación donde dos personas rehusan cumplir la voluntad de Dios. Que quede claro que el divorcio nunca es la voluntad de Dios, es sólo permitido cuando los corazones son demasiado duros para buscar Su solución. Malaquías 2:16 dice, “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que aborrece el repudio...”

“mientras este vive: pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido”
De aquí se adquiere la frase en los votos matrimoniales “hasta que la muerte nos separe”. No como un comentarista moderno chistoso lo expresara, “hasta que el divorcio nos separe”. Aquí sería buen lugar para mostrar que una parte de los matrimonios civiles y religiosos es un compromiso formal de promesas que se hacen y se firman delante de testigos. ¡Bastante “legal”! La Biblia usa la palabra “pacto” en este mismo sentido, tanto para el hombre como para la mujer. “Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto” (Mal. 2:14). “Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras, la cual abandona al compañero de su juventud y se olvida del pacto de su Dios” (Pro. 2:13,14). Por esto el divorcio es un rompimiento de una promesa.

“Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera”
Con esto Pablo está en la misma posición de Cristo. Algunos dicen que este pasaje es ilustrativo y no normativo, que no lo podemos tomar como un mandamiento. Hay que recordar que toda la Escritura es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia. Lo que Pablo afirma como un hecho muestra la voluntad de Dios para el hombre, y tiene la misma fuerza que un mandamiento. Por esto, aunque no tuviéramos los pasajes claros de los Evangelios, aquí tendríamos un pasaje de peso para mostrarnos cómo dios considera a los divorciados que se casan otra vez. Adulterar es una palabra muy fea que quiere decir falsificar o cambiar la naturaleza de algo puro a un estado diferente. Es ser infiel a una relación permanente. Por eso nos es repugnante la palabra. Si tememos a Dios, vamos a aborrecer lo que El aborrece (Pro. 8:13).

“pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera”
La única forma de no ser adúltero es no casarse después de un divorcio. ¿Por qué es tan estricto Dios en este caso? Porque el matrimonio es la relación básica de la cual todas las demás surgen en una sociedad. Si no hay por qué ser leal en la casa con la esposa, no hay ninguna razón por ser honesto, justo, leal o fiel en ninguna otra relación. Es sólo en los últimos años que el hombre occidental ha perdido casi completamente su concepto de lealtad en el matrimonio, y toda la sociedad se está desintegrando. La América Latina está copiando el estilo de vida y la filosofía decadente del Occidente. En unos años más habrá mayores desequilibrios sociales. No hay otra solución para nuestro mundo que volver a los valores y fundamentos de las Escrituras para rescatar al hogar de estos ataques de Satanás. No podemos regresar sólo a los preceptos más fáciles y menos duros o escandalosos para frenar nuestra desintegración.

Resumen
No hay ninguna base bíblica para defender el nuevo matrimonio después del divorcio. Cristo no dio permiso ni a la parte ofendida ni a la inocente, Pablo no recibió ninguna revelación al contrario. Combinado con las enseñanzas de los Evangelios, nos da una seguridad firme en la permanencia del matrimonio delante de Dios. No hay ningún indicio que Pablo estuviera enseñando algo para corregir una situación anormal en Roma. El matrimonio es uno de los temas regulares en sus cartas pero éste es el único pasaje en Romanos que toca el asunto. Más bien, parece ser solo una ilustración para probar su enseñanza sobre la necesidad de morir con Cristo al hombre viejo en todo.

I Corintios 7:10,11,15,39
“Pero los que están unidos en matrimonio, mando, no yo sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido, y si se separa, quédese sin casar o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer...” “Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios...” “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive, pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.”

Contexto
Hubo ciertos problemas en la iglesia de Corinto y Pablo comenta sobre varias cosas que ellos le habían comunicado. En este capítulo Pablo aborda varios temas relacionados con el matrimonio, aun la controversia sobre cuál es mejor: la vida en o fuera del matrimonio. Es importante para entender su argumento que, primero que todo, él cree que la vida de soltero es la mejor para el hombre. Pero por la tentación a fornicación que estaba alrededor de todos, el matrimonio era más seguro. Ese matrimonio debía de ser uno que cumplía con los deberes y llenaba las necesidades mutuamente de los cónyuges. Aunque él mismo era soltero o viudo y recomendaba esa condición, reconocía que se necesitaba el don de continencia para no estar quemándose con deseos sexuales todo el tiempo.
Ademas, trata el problema relativamente nuevo de algunos que se convertían al Señor pero encontraron en su cónyuge renuencia y oposición a esa decisión, al punto de abandonar o demandar que el cónyuge abandonara el hogar. ¿Qué haría la iglesia en ese ambiente en cuanto a su convicción sobre la permanencia del matrimonio? Esta era la pregunta que él contesta en los versículos que consideramos.

También enseña sobre la ventaja de quedarse como uno era cuando se convirtió en vez de tratar de cambiar su situación a una “mejor”. La única excepción que dio fue la de la esclavitud, que sí era mejor conseguir la libertad si fuese ofrecida o posible. En este contexto habló de las vírgenes que podían dedicarse mucho mejor al Señor que las casadas, y que en realidad todos deberían de vivir más para el Señor. No dijo que es pecado casarse, pero que sí es congoja y preocupación que no tendrían si se dedicara sólo al servicio de dios. Su opinión franca es que el matrimonio es bueno pero no lo mejor si uno quiere dedicarse completamente al Señor.

Análisis de palabras y frases claves
1. “A los que están unidos en matrimonio, mando, no yo sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido.” Pablo tiene cuidado de decir lo que es un mandamiento de Cristo y lo que es su propia opinión y tenemos esta prueba que Jesucristo dio un mandamiento en contra del divorcio. No encontramos en los evangelios este mandamiento, a menos que sea los que hemos visto que prohibe el divorcio con la única excepción en caso de fornicación. El espíritu de esos pasajes definitivamente prohibe el divorcio “por cualquier causa”. Aquí tenemos un mandamiento de por lo menos no iniciar un divorcio.

Probablemente se incluye una separación de cuerpos, porque no se usa la palabra repudiar sino separación que no necesariamente implica divorcio. En este contexto parece significar lo mismo.

2.“y si se separa, quédese sin casar o reconcíliese con su marido”
El mandamiento es de no separarse, pero algunas se separan. Este es un punto importante en todo este estudio, la voluntad de Dios es nunca separarse, pero la realidad es que hay unas situaciones donde una separación parece ser la única solución para no ir a algo peor posiblemente. Es bueno recordar que Dios nos trata en la realidad. No pide más de lo que uno puede hacer y acepta algo menos de su voluntad cuando el corazón es perfecto y no quiere hacer algo que sería peor para todos. Así acepta que habrá separaciones pero pone una prohibición que sí pueden obedecer, no importa lo que haga el cónyuge. Eso es no casarse de nuevo o reconciliarse con su marido, volver a vivir juntos. Este ese el argumento más fuerte para entender la palabra separación como algo que no es legal sino un acuerdo de no vivir juntos, pues, la reconciliación probablemente permitiría unirse de nuevo sin acción legal. Aparentemente estos mandamientos son para cristianos. Acepta el hecho de que puede haber problemas serios en un matrimonio cristiano. La palabra “separarse” en el N.T.: Mt.19:6; Mc.10:9,15; Hech.1:4; 18:1,2; Rom.8:35,39, I Cor.7:10,11,15; Filemón 15; Heb.7:26. Puede tener el significado de divorcio legal según el contexto.

3. “y que el marido no abandone a su mujer”
Este mandamiento es para creyentes para evitar que un cristiano inicie la acción de abandono de su cónyuge. Se usa en vs. 11,12 y 13. Es obvio que el cristiano es el único que puede responder a tal mandamiento porque quedarse con un cónyuge inconforme, inconverso o rebelde puede implicar peligro, sufrimiento y conflicto. Dios puede bendecir al cristiano que le obedece con protección, gracia, poder, etc., para cambiar esa situación, pero el que desobedece y sale de Su voluntad no puede contar con esa ayuda y bendición. Dios ha podido remendar unos matrimonios terribles con sólo un cristiano que obedece, que no busca separarse o divorciarse en una situación difícil. Si nunca pierde la esperanza, no abandonará a su cónyuge. Mucho depende de su fe en Dios.

4.“Pero si el incrédulo se separa, sepárese” Aquí puede significar divorcio porque la acción la está forzando el incrédulo. El mandamiento es dejar que se separe y en muchos casos esto implica llegar al divorcio porque no podemos evitar la acción legal de la otra parte. Este es el abandono del cristiano por parte del no cristiano únicamente. El cristiano está prohibido a abandonar a su cónyuge (a menos que sea por la causa ya vista en Mateo).

“pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios” La clase de servidumbre o esclavitud que resulta de no dejar que el inconverso se vaya es la de estar viviendo en un infiernillo con alguien que hará muy difícil la vida del creyente. No veo cómo sería una esclavitud estar separado o divorciado sin casarse, a menos que las necesidades físicas y emocionales fueren tan grandes que atormentaban al que estaba esclavizado por este mandamiento de no casarse de nuevo. Así lo interpretan algunos modernos, pero no fue la práctica de la iglesia primitiva. No tomaban este mandamiento como una salida de la prohibición de casarse otra vez. La paz a que nos llamó es doble: paz con Dios y con los demás (evitar conflictos, argumentos, discusiones, etc.). La interpretación más obvia de este caso es el divorcio sin un nuevo matrimonio.

“La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive, pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.”
Ese versículo no difiera mucho de Romanos 7:2,3 y subraya la permanencia del matrimonio mientras vivan los cónyuges. Está ligada a su esposo por la unión matrimonial expresada en Génesis 2:24: “dejar...unirse a...ser una sola carne”. Aunque los hombres pueden desligarse legalmente, delante de Dios todavía están ligados hasta la muerte. Por esto Cristo dijo que lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe. Sólo con la liberación de la muerte puede casarse con quien quiera, o elija. El matrimonio no es sólo asunto de lo que Dios quiere sino de lo que nosotros queremos. La única advertencia es que debe ser un cristiano para no tener problemas con los incrédulos sobre la fe y las decisiones del discipulado.

Resumen
I Corintios 7 no da un permiso claro para un segundo matrimonio después del divorcio o del abandono por parte de un incrédulo. Puede haber significados más profundos que los teólogos puedan sacar de estos pasajes para defender el divorcio y segundo matrimonio, Pero para un laico estudioso con las herramientas que tiene, es demasiado claro que Dios ha hablado para que no tengamos dudas sobre cuál sea Su voluntad. Pero sí, Pablo establece que una segunda causa por el divorcio es el abandono por un incrédulo sin que sea considerado adulterio.

 

Conclusiones de todos los pasajes

El Divorcio

1. Sus únicas causas aceptables (dada la dureza del corazón) a. Fornicación – cualquier estilo de vida sexualmente perversa que afecta la unión; normalmente interpretado como infidelidad matrimonial, en los pasajes de Mateo (no sólo una vez sino crónica). b. Abandono por razones religiosas de parte únicamente del incrédulo que se quiere separar.

Su resultado, de no ser por estas dos causas, es adulterio (“cambiar la pureza y las garantías de algo”).

Dios aborrece el divorcio y los cristianos deberíamos tener pavor a lo que Dios odia tanto. Este pasaje del A.T. es del mismo sentir que vemos en las palabras de Cristo.

El Segundo Matrimonio

1.Sólo en caso de la muerte de uno de los cónyuges puede un casado “casarse de nuevo” porque siempre es una sola carne (vida total) con el otro cónyuge.

2. De hacerlo es adulterio: a. para el que se casa de nuevo, sea hombre o mujer b. para la persona con quien se casa, sea hombre o mujer.

3. El haberlo hecho antes de creer en Cristo no deshace lo que uno es (casados siguen siendo casados como chinos siguen siendo chinos y esclavos siguen siendo esclavos). Aunque somos nuevas criaturas espiritualmente, traemos las mismas cosas viejas en nuestra carne, y no permite Dios un 2, 3 y 4 matrimonio sólo porque se convierte a Cristo.

4. La razón práctica para no casarse de nuevo, ni salir con otro después del divorcio, es para dejar abierta la puerta para una reconciliación y renovación espiritual para volver a ser lo que Dios quiso, porque la duración del matrimonio es hasta la muerte de uno de los cónyuges (no admite “incapacidad”, “locura”, “no te amo”, “amor a otro”, “incompatibilidad”, etc.).

5. Hay un caso no mencionado en el N.T. que quisiera comentar, el de un cónyuge que al divorciarse se vuelve a casar, cometiendo adulterio. Puesto que no hay posibilidad de volver a casarse con su cónyuge original ya es una carne con otro(a), ¿qué puede hacer el cónyuge original en tal caso? Algunos piensan es equivalente a la muerte para el que haya sido unido a otro(a) y que debe prevalecer la misericordia divina para permitir al abandonado casarse de nuevo con un creyente dispuesto a ser un cónyuge fiel. No hay base bíblica para apoyar esta opinión pero a mí me parece el arreglo más justo.


El Divorcio y sus Resultados

Introducción
Una vez que sepamos la voluntad de Dios en un área, la debemos de enseñar como la verdad fielmente, sin parcialidad ni perjuicio. Muchos errores pudieron haberse evitado si hubiéramos estudiado las Escrituras acerca del divorcio y el segundo matrimonio desde hace años. ¿Cuáles son los resultados del divorcio? ¿Cómo vamos a ayudar a los que han sido divorciados y a los que se han casado otra vez, a aplicar estas enseñanzas? Este es el estudio que ahora nos urge hacer.

Las Cicatrices del Divorcio
Cuando dos han llegado a ser una sola carne y se separan, tiene que haber “tejido espiritual” lastimado. Esto produce grandes cicatrices dolorosos en esas áreas tiernas que por el resto de la vida causarán dolor cada vez que se tocan. Ver al ex-cónyuge, pensar en él, estar con amigos mutuos, y si hay niños, sus preguntas o deseos de estar con su padre, etc., son experiencias que duelen mucho especialmente en los primeros años. Uno quisiera evitar estos dolores, pero es parte del plan de Dios expresado en Gálatas 6:7: “Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también lo segará.” Algunos de estos frutos son:

Pérdida de la auto imagen
El amor a sí mismo recibe un terrible golpe con un problema de esta naturaleza y toda clase de dudas sobre sí mismo suelen surgir. Hay un temor de no poder lograr una buena relación con otros después de un fracaso matrimonial que siempre tiene sus dos lados con culpabilidad compartida.

Incapacidad de amar a otra persona con toda la sencillez y sinceridad de la primera vez.
Es por esto que un gran porcentaje de segundos matrimonios no duran mucho tiempo.
Una lucha constante con los que creen que el divorciado es una presa fácil para relaciones sexuales “libres”. La opinión de muchos sobre los divorciados es que están buscando otro enlace para satisfacer sus necesidades fisiológicas despertadas por el matrimonio. Llegan a ser el blanco de los que buscan una relación fácil pero no un compromiso serio.

Relaciones presionadas con los casados. Nunca entra fácilmente en una actividad con parejas, y cae en la necesidad de salir con solteros para cualquier diversión o paseo. Esto es mal interpretado por muchos. Es un círculo vicioso.

Si hay niños es un sufrimiento tremendo para ellos y el padre separado. Las malas relaciones entre los padres pueden herir tan profundamente que un niño se trastorne. Muchos homosexuales, drogadictos y alcohólicos proceden de hogares rotos por el divorcio. En un segundo matrimonio los niños de las dos familias suelen entrar en conflicto.

Los familiares tienen su parte de sufrimiento también y es un fruto que tiende a reproducirse. Una vez que empiezan los divorcios en una familia, fácilmente se multiplican si no hay una resistencia fuerte.

Implica compromisos económicos que van a limitar la contribución que uno pueda hacer.

 

Consecuencias Espirituales del Divorcio

La vida espiritual sufre con los golpes de la vida. Para los no cristianos puede haber poca conciencia de pecado pero inconscientemente casi todos sufren una crisis de culpabilidad. Esto se manifiesta en una búsqueda de Dios, a veces mediante los consejos de un ministro cristiano o la asistencia a los cultos. Para el cristiano, sin embargo, es una crisis mucho más difícil porque probablemente sabe las altas normas de Dios. Algunos problemas comunes son:

Culpabilidad que no parece borrarse con sólo la confesión y el arrepentimiento. Muchas veces confunde su estado de ánimo con su posición en Crsto y se siente mal con Dios. Debemos ayudar a los divorciados cristianos a identificar todos sus pecados y fallas en la relación que fracasó, y a confesarlos al Señor para recibir Su perdón y limpieza (I Juan 1:9) y comunión.

Pérdida de autoridad en el testimonio a inconversos. Muchas veces los divorciados se sienten incapaces de hablar de Cristo y su victoria porque ellos fracasaron. Podemos ayudarles a aprender a usar su mismo fracaso como un punto de partida para mostrar la misericordia de Dios (I Tim.1.15) y amonestar a todos a hacer lo mismo.

Dificultad en ser constantes en el compañerismo con otros cristianos porque hay pocos divorciados que le entienden, y con quienes puede compartir abiertamente. Se complica la comunión en todo sentido y es fácil dejar de luchar para conseguir la victoria.
Con esto se le cierran muchas puertas de servicio en la obra del señor. Aunque como cristiano se recibe como hermano igual a cualquier otro, para ser siervo de Dios se requiere un ejemplo de todo lo que predica. El servicio es por Su misericordia (II Cor. 4:1) pero no por esto se acepta a cualquier persona. Tendrá que ser por circunstancias muy especiales que se podría funcionar como líder de la grey del señor, que ha expresado Su desagrado y odio del divorcio (Mal. 2:16).

El menosprecio del nombre de Dios que resulta en los inconversos alejados de la salvación. El concepto de Dios, su unidad como la Trinidad, Su relación con Su pueblo, etc. Afecta muy negativamente el concepto de Dios en la mente de los niños.

 

Otros Problemas Relacionados con el Divorcio

Siempre que tenemos una doctrina muy cómodamente explicada, esperamos ver cuán difícil es la aplicación de esa doctrina en sus muchas facetas. Aquí es donde necesitamos una fuerte dosis de la gracia de Dios para llevar a carne y hueso las altas normas de Dios. Hay que recordar que Dios nunca manda algo que no sea perfecto, nunca busca lo menos mal para Su pueblo. Tenemos que aprender de Su gracia, y cómo El trata a los que no alcanzan la perfección que El ordena, las excepciones que permite, y lo mucho que El aguanta en todos nosotros para Su servicio. Aquí debemos considerar algunos casos y cómo la Palabra nos dirige en nuestra aplicación de esta doctrina. Siguen unas ideas personales como posibles aplicaciones.


Cuando el divorcio sucedió antes de ser cristiano.

Es un problema creciente con el incremento del número de divorciados y el evangelismo de nuevos. ¿Cuál es el mensaje a estos desafortunados víctimas de su estado perdido? El mensaje tiene que ser claro:

Su divorcio es un pecado contra Dios y los demás que debe ser enfrentado valientemente, confesándolo y creyendo en el perdón de Cristo (I Juan 1:9 – 2:3; I Cor. 6:9-11).

Si es posible, encontrar al ex-cónyuge y presentarle el mensaje de Cristo, mostrándole el cambio que Cristo está haciendo en el recién convertido para buscar una reconciliación completa. Esto implica que haya un perdón sincero del otro por parte del creyente, y un deseo de ganarlo para Cristo (I Cor. 7:16), no importando cuánto le cueste. En muchos casos ha habido tanto daño que es difícil aun verse, pero la Palabra puede cambiar a cualquier. Es una prueba dura del discipulado (Lc. 14:26).

Si no es posible una reconciliación, resignarse a quedarse sin casar hasta la muerte del cónyuge. Esto es muy difícil, pero la gracia de Dios basta para cualquier espina en la carne que el diablo manda al discípulo que quiere obedecer a Cristo (I Cor. 7:17).
No aceptar altos cargos públicos en la obra del Señor para no dar al enemigo lugar para acusar a los siervos de Dios. El debe ser ejemplo en todo (Tito 2:7,8).

Usar su testimonio para amonestar a solteros a tener mucho cuidado en el noviazgo y compromiso, y a estar seguros de que estén de acuerdo y bien enyugados antes de casarse (II Cor. 6:14). También es el indicado para ayudar con su testimonio a las parejas que están teniendo problemas serios en su matrimonio (Mal. 2:14-16).


Los que se divorciaron y se casaron otra vez antes de ser cristianos.

Es una situación incorregible en cuanto a la perfecta voluntad de Dios, pero podemos sacar unas enseñanzas de la Palabra.

Lo mismo que el que no se casó pero con un pecado más que confesar, el divorcio que Dios aborrece y el adulterio que ha prometido juzgar (I Juan 1:9; I Cor. 6:9-11).

Quedarse casados con el presente cónyuge y no tratar de volver a la primera relación aunque fuera posible. Dos males no harán un bien (I Cor. 7:17).

Rehusar altos cargos públicos en la obra para no ser un mal ejemplo de la doctrina (Tito 2:7,8; 1:6; I Tim. 3:2).

Usar su testimonio para amonestar a jóvenes y enseñar a los que están en peligro de naufragarse también (II Cor. 6:14; Gál. 2:14-16; I Tim. 1:15).


Los que se casaron con un divorciado antes de ser cristiano.

Tienen que confesar que son adúlteros y recibir el perdón y la limpieza para tener comunión con Dios (I Juan 1:9; I Cor. 6:9-11).

Quedarse como son (I Cor. 7:17).

Rehusar altos cargos públicos (Tito 2:7,8).Los cristianos que se divorcian por cualquier causa, menos la fornicación o el abandono de parte de un incrédulo. Es considerado adulterio por ser una infidelidad a la relación pura de ser una sola carne hasta que la muerte los separa.

Deberían de confesar su pecado y tratar de reconciliarse, buscando los consejos pastorales y/o profesionales para empezar a rectificar las cosas que condujeron al divorcio (Ef. 5:18 – 6:4). Con esto estarán en plena comunión con el Señor otra vez. Si no están dispuestos a hacer esto, deben ser exhortados/enseñados en sus deberes, y si no cumplen entonces tendrán que ser disciplinados (I Cor. 5:1-10).

Deberían de buscar la ayuda de otros cristianos para fortalecer la vida espiritual para vencer en Cristo todos los obstáculos, heridas, falta de ganas, etc., que van a experimentar después de “desenamorarse” (Fil. 2:12,13; 4:13).Los cristianos que se divorcian por las dos causas aceptables. No se consideran adúlteros y están en comunión con el Señor y Su Cuerpo.

Quedarse sin casar (I Cor. 7:10,15,17).

Buscar la salvación del incrédulo que lo divorció y si es posible reconciliarse cuando se convierte (II Cor. 6:14).

Usar su testimonio para ayudar a jóvenes a no casarse con incrédulos y los que están teniendo problema con un cónyuge incrédulo.Los cristianos que se casan con un divorciado por cualquier causa. Es adúltero y hace que el otro adultera.

Debería llegar a admitir que ha sido rebelde y pedir perdón para tener comunión con Dios y la iglesia (I Juan 1:9).


2.Aceptar la disciplina de Dios humildemente y de la iglesia también para poder participar con los hermanos (II Cor. 2:5-11).

3.No debe aceptar cargos públicos de liderazgo en la obra del Señor (Tito 2:7,8).


Resumen
Si enseñáramos estas consecuencias y soluciones bíblicas regularmente, especialmente a jóvenes antes de casarse y a parejas recién convertidas al Señor, no tendríamos tantas tragedias de esta naturaleza. Tenemos que ir en contra de la corriente del mundo y no tener miedo de enfrentar estas situaciones con la Palabra de Dios. Sólo vamos a tener peores problemas si callamos las claras enseñanzas de la Biblia hasta que haya un problema abierto que tratar. La ignorancia de la Palabra fomenta conducta anormal. La enseñanza sana produce vidas santas y salva matrimonios al borde de la desgracia.

La Gracia de Dios
Es imprescindible recordar que todos somos salvos por la gracia y no porque merecemos la salvación (Ef. 2:8-10). Todos tenemos que acercarnos al Trono de Gracia para recibir misericordia (por lo que hemos hecho mal) y gracia (para lo que no podemos hacer bien) todos los días (Heb. 4:16). Nadie es perfecto. Todos ofendemos muchas veces (Stgo. 3:2). Todos somos una bola de pecadores perdonados desde el día de nuestra salvación (I Cor. 6:9-11) hasta la fecha (I Juan 1:7 – 2:2). Por tanto, no podemos reclamar una perfección aparte de la que Dios nos imputa o nos cuenta por medio de nuestra fe en Cristo Jesús (Rom. 4:5-8).

Esta verdad requiere que no apliquemos nuestro conocimiento y entendimiento de la voluntad de Dios como una ley eclesiástica que toma el lugar de Cristo y Su gracia. La ley de Cristo es el amor (Juan 13:34,35; I Juan 2:7-11; I Cor. 9:21) y no la perfección en cada punto de un código moral. Cuando aplicamos estas verdades, debe ser con humildad, lágrimas, temor y compasión, no con dureza puritánica que muchas veces tiene más interés en su propia pureza que en la situación espiritual de la gente con problemas.
Recordemos que Dios aceptó a Tamar (una fornicaria), Rahab (una ramera), Rut (una moabita proscrita para todo tiempo de ser parte del pueblo de Dios) y Betsabé (una adúltera con David) en el linaje de Su Hijo Jesus para mostrarnos Su gracia y misericordia con los hombres. En el ministerio de Jesús encontramos a una mujer samaritana (adúltera), una ramera y una adúltera siendo perdonadas por Cristo. Cuidémonos de una interpretación demasiado suave y permisiva de estos pasajes, como de una aplicación demasiado dura y legalista que ni Dios mismo ha hecho a través de los siglos de historia sagrada.

Aceptemos que hay circunstancias que deberían de afectar nuestra aplicación de estas verdades, tales como:

    Verdadero arrepentimiento y confesión de parte de los que han pecado contra las normas divinas.
    Suficiente tiempo para ver la sinceridad y fidelidad en la corrección de faltas, y búsqueda de la gloria de Dios.
    El hecho de que el pecado fue cometido antes de la conversión o cuando eran muy niños en la fe.
    El sello de Dios sobre su nuevo hogar por un período de años para estar seguro de que hay nuevos patrones de conducta y relaciones.
    Fruto en su testimonio y otros esfuerzos para servir a Dios en la obra del discipulado.

Si todas estas condiciones existen, puede ser que la gracia y la misericordia de Dios abriría la puerta para el servicio más público. Si ha habido enseñanza para aclarar lo que es la voluntad de Dios, puede haber suficiente madurez para poder aceptar a uno que Dios ha tomado del basurero para rehacerle poco a poco en un siervo fiel.

Mi opinión es que debemos mostrar mucha gracia para recibir a plena comunión a los arrepentidos, pero esperar mucho para aceptarlos como obreros públicos.

El resultado de esta enseñanza, si fuera creída y obedecida en el cristianismo, sería:
Poquísimos divorcios – todos tratarían de resolver sus diferencias, perdonar las faltas, y buscar la gracia de Dios para poner su matrimonio en orden.

Más cuidado en el noviazgo para no casarse con un incrédulo o con alguien de poca fidelidad y confianza.

Y esto es el único propósito que tengo al compartir este estudio personal: un resultado bueno que nos ayude a buscar cada vez más obediencia a nuestro Señor y Salvador.

Samuel Clark
México, D. F.